TOGAS, PELUCAS Y MEDALLAS: CUANDO EL ABOGADO LLEVABA PUESTO EL DERECHO
La historia de la vestimenta forense desde la Argentina del siglo XIX hasta España, Perú, Reino Unido y Estados Unidos
Por Aurelio Nicolella
Hoy, en la Argentina, un abogado
puede ingresar a un tribunal con traje oscuro, camisa y corbata. Nadie espera
que lleve una toga, una peluca o una insignia colgada del cuello.
Pero no siempre fue así.
Hubo una época en que ejercer la
abogacía significaba también pertenecer a un mundo de símbolos, ceremonias y
vestimentas que permitían distinguir públicamente al hombre de leyes.
La toga no era simplemente una
prenda.
La peluca tampoco.
Y en algunos países
latinoamericanos, como Perú, la insignia profesional todavía conserva una
presencia que en la Argentina prácticamente desapareció.
Así en la abogacía argentina del
siglo XIX, para comprender aquella transformación hay que retroceder hasta los
primeros años de nuestra vida institucional.
En Buenos Aires, en 1814 se creó
la Academia Teórico-Práctica de Jurisprudencia, que comenzó a funcionar en
1815. Su finalidad era formar en la práctica a los futuros abogados. La
Academia dependía de la Cámara de Apelaciones y funcionó hasta 1872.
La Universidad de Buenos Aires
sería creada en 1821 e incluiría entre sus departamentos el de Jurisprudencia.
Durante buena parte del siglo XIX
existió una diferencia entre la formación académica y la formación
específicamente profesional. El aspirante a abogado debía adquirir
conocimientos jurídicos, pero también completar una preparación práctica para
desenvolverse ante los tribunales.
La abogacía era entonces una
profesión de enorme importancia dentro de la construcción institucional de la
nueva República.
El abogado podía ser juez,
legislador, funcionario, profesor, periodista o dirigente político.
No era extraño que el hombre
formado en Derecho terminara ocupando un lugar en la vida pública.
En 1874, el Departamento de
Jurisprudencia se transformó en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. La
Universidad de Buenos Aires sería nacionalizada en 1881.
Pero mientras las instituciones
jurídicas argentinas iban adoptando formas propias, la antigua solemnidad de la
vestimenta forense comenzó lentamente a perderse.
Así fue cuando el abogado comenzó
a vestirse de otra manera.
En los primeros tiempos de la
tradición jurídica argentina, la presentación ante los tribunales tenía un
ceremonial mucho más marcado que el actual.
Los abogados estaban vinculados a
una tradición forense heredada de España y de la antigua organización judicial
hispánica.
La apariencia exterior tenía
importancia, no se trataba simplemente de “vestirse bien”.
El abogado debía presentarse como
un profesional del Derecho y como participante de una institución solemne.
La toga, allí donde se utilizaba,
cumplía precisamente esa función: separar al abogado del ciudadano común y
señalar que estaba ingresando en el espacio de la Justicia.
Con el paso de las décadas, la
Argentina fue abandonando aquella tradición.
Hoy la toga prácticamente no
forma parte de la vida cotidiana de nuestros tribunales.
Y aunque no se crea eso nos
diferencia de otros países.
España constituye uno de los ejemplos más claros, la toga sobrevivio.
La legislación profesional
española mantiene expresamente el uso de la toga.
El Estatuto General de la
Abogacía Española establece que los profesionales de la abogacía tienen derecho
a intervenir ante los tribunales vistiendo toga y adecuando su indumentaria a
la dignidad de su función.
La normativa anterior era todavía
más explícita: establecía que los abogados comparecerían ante los tribunales
vistiendo toga y, potestativamente, birrete.
Es decir, mientras en la
Argentina la toga terminó desapareciendo de la práctica cotidiana, en España
continúa formando parte del ceremonial profesional.
Y existe además toda una
simbología alrededor de ella.
Los miembros de los órganos de
gobierno de los Colegios de Abogados pueden llevar sobre la toga los atributos
correspondientes a sus cargos y determinadas medallas o placas en audiencias
públicas y actos solemnes.
La toga española no es un disfraz sino un signo institucional.
En el Perú encontramos una
tradición especialmente llamativa en América Latina, hay que mirar hacia Perú.
El Colegio de Abogados de Lima
conserva una insignia profesional que tiene una historia propia.
Su Estatuto establece que, al
incorporarse a la Orden, el abogado recibe la insignia o venera del Colegio.
Se trata de una estrella de siete puntas, con una corona cívica en el centro y el lema latino: "ORABUNT CAUSAS MELIUS" Una expresión que puede traducirse como: “Defenderán mejor las causas”.
La insignia pende de una cinta de
color “aurora de aguas” y el Estatuto establece que el colegiado debe exhibirla
en los actos que su ejercicio profesional requiera.
No es simplemente una
condecoración que se entrega a los abogados destacados.
Es un distintivo institucional
del abogado incorporado a la Orden.
La propia documentación histórica
del Colegio de Abogados de Lima explica que la insignia es una estrella dorada
de siete puntas con una corona cívica en el centro y el lema "ORABUNT CAUSAS
MELIUS", pendiente de una cinta celeste.
Y existe además una tradición
simbólica vinculada a sus siete puntas.
Según la explicación histórica
recogida por el propio Colegio, fueron asociadas a los siete dones del Espíritu
Santo: sabiduría, ciencia, inteligencia, piedad, consejo, fortaleza y temor de
Dios.
Es una muestra de cuánto podía
mezclarse antiguamente la tradición jurídica con elementos religiosos,
institucionales y corporativos.
En el Reino Unido por antonomasia
es el país de las togas y las pelucas, por lo cual ninguna imagen resulta tan
famosa como la del abogado británico.
Un hombre vestido de negro, una
toga, unas bandas blancas y sobre la
cabeza... una peluca blanca.
La imagen parece salida de otra
época.
Y, en cierta medida, lo es. Pero
continúa existiendo.
La historia oficial del Poder
Judicial de Inglaterra y Gales explica que las pelucas aparecieron en los
tribunales porque originalmente eran parte de la moda de las clases acomodadas.
Durante el reinado de Carlos II, entre 1660 y 1685, las pelucas se convirtieron
en una prenda habitual de la sociedad elegante. Los jueces comenzaron a
adoptarlas y su utilización quedó finalmente vinculada al mundo judicial.
Lo curioso es que cuando la
sociedad dejó de usar pelucas, los abogados y jueces continuaron utilizándolas.
Así que la moda desapareció pero la tradición quedó.
Uno se preguntará ¿Por qué una
peluca? La explicación es mucho más sencilla de lo que podría imaginarse. Porque
originalmente estaba de moda. No nació como un símbolo jurídico, aunque sea difícil
de creer.
No fue creada para representar la
autoridad de un juez; simplemente fue una moda.
Pero el Derecho tiene una
particularidad: es una de las profesiones que más conserva sus símbolos
históricos.
Cuando la sociedad inglesa
abandonó progresivamente la peluca durante el siglo XVIII, la profesión
jurídica continuó utilizándola.
Con el tiempo, aquello que había
sido una moda terminó transformándose en un signo de identidad.
El propio Poder Judicial
británico explica que las pelucas actuales tienen su origen en aquella
tradición y que las pelucas más grandes, de longitud hasta los hombros,
quedaron reservadas para ocasiones ceremoniales, mientras que las más pequeñas
se utilizan en determinadas actuaciones.
Pero no todos los jueces británicos
usan peluca. Aquí aparece una precisión importante.
La imagen cinematográfica puede
llevarnos a pensar que todos los jueces británicos utilizan permanentemente
toga y peluca.
No es así. En 2008 se reformó la
vestimenta judicial en Inglaterra y Gales.
Los jueces que intervienen en asuntos civiles y de familia dejaron de
utilizar peluca, cuello alado y bandas en las audiencias públicas y comenzaron
a utilizar una nueva toga civil.
En cambio, la vestimenta
tradicional se conserva en determinados procedimientos penales.
Los jueces que intervienen en
determinados asuntos criminales continúan utilizando togas y, según el tribunal
y la función, pelucas.
Incluso existen diferentes
colores y elementos de la vestimenta según la jerarquía judicial.
El "High Court", por ejemplo, mantiene las famosas togas rojas para determinadas actuaciones penales. Los jueces de circuito utilizan otras combinaciones de toga, bandas y tippets.
Por eso la imagen del juez
británico con peluca no es simplemente una escena de película, todavía existe.
As podemos decir que en cierta
manera la peluca sobrevivió a la moda. Hay algo casi paradójico en esta
historia.
Durante siglos, las personas
usaron pelucas porque estaban de moda, para después dejarlas de usar.
En cambio los abogados siguieron
utilizándolas.
Y finalmente la peluca dejó de
ser una moda para convertirse en un símbolo.
Es probablemente uno de los
ejemplos más curiosos de la historia de las profesiones.
Una prenda que nació para seguir
la moda terminó sobreviviendo precisamente porque dejó de ser una moda.
En cambio los Estados Unidos de
América se dio una revolución contra la peluca
Al otro lado del Atlántico
ocurrió algo diferente.
Estados Unidos heredó buena parte
de la tradición jurídica inglesa, pero la nueva República quiso marcar también
una distancia simbólica con la antigua metrópoli.
Y eso llegó hasta la ropa de los
jueces.
Una explicación histórica
publicada por un tribunal federal estadounidense recuerda la discusión que
existió entre John Adams y Thomas Jefferson.
Adams quería que los jueces
estadounidenses conservaran una apariencia semejante a la de los jueces
ingleses, con togas rojas y pelucas.
Jefferson prefería una vestimenta
mucho más sencilla.
El resultado terminó siendo una
especie de compromiso:
toga negra, pero sin peluca.
La toga negra terminó
convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de la judicatura
estadounidense.
Pero existe una diferencia
fundamental:
el abogado estadounidense no
viste toga como regla general.
El juez lleva la toga. El abogado
comparece normalmente con vestimenta profesional formal.
Así, mientras en Inglaterra
todavía podemos encontrar abogados con toga y peluca, en Estados Unidos la toga
quedó principalmente asociada a la figura judicial.
Así encontramos dos maneras de entender
la autoridad, la diferencia entre ambos países es interesante. En Inglaterra,
la tradición se conservó. En Estados Unidos, la nueva República quiso
simplificarla. El resultado fue distinto:
Inglaterra; Toga, Bandas; En
determinados casos, peluca.
Una tradición jurídica que
conserva elementos de varios siglos.
En Estados Unidos, toga negra
para el juez, sin peluca. Y abogado con traje.
Una estética mucho más austera.
Pero ambos sistemas mantienen una
idea común: la vestimenta del juez sirve para representar institucionalmente la
función y no la personalidad del individuo.
En cambio en Francia e Italia siguieron
otra tradición. La tradición continental europea tampoco abandonó completamente
la toga. En Francia la vestimenta judicial conserva elementos ceremoniales
propios y diferencias según la función y el tribunal. Italia también mantiene la toga en el ámbito
judicial y forense.
En ambos casos encontramos una
concepción según la cual la vestimenta forma parte de la solemnidad del acto
judicial. No es casualidad.
El Derecho europeo continental
nació y se desarrolló durante siglos alrededor de instituciones donde el
ceremonial tenía un enorme peso. La Justicia debía verse. Y debía distinguirse
de la vida cotidiana.
¿Y En la República Argentina?
Aquí aparece la gran pregunta.
¿Por qué nosotros dejamos de
usarla?
La respuesta no puede reducirse a
una sola causa. La sociedad argentina se transformó. Cambió la Universidad. Cambió
la profesión. Cambió el modo de litigar. Cambió la organización de los
tribunales. Cambió la relación entre los abogados y las instituciones. Y
también cambió la idea de autoridad.
La toga dejó de ser necesaria
para identificar al abogado.
La matrícula, el título
profesional y la propia actuación ante los tribunales pasaron a cumplir esa
función.
La profesión se hizo más numerosa
y menos vinculada a aquella antigua imagen del abogado como integrante de una
pequeña “élite jurídica”
La vestimenta cotidiana se volvió
más sencilla. Y el ceremonial perdió terreno.
La toga nunca llegó a convertirse en una tradición general de la abogacía argentina. Sin embargo, hubo distintos intentos de recuperarla. El caso más concreto se produjo en la provincia de Mendoza, donde en 2021 la Suprema Corte provincial autorizó su uso alternativo para los jueces. La discusión también alcanzó el ámbito nacional, donde se planteó su utilización junto con el martillo en las audiencias.
La toga estuvo cerca de regresar, pero nunca logró convertirse en una costumbre forense argentina.
Así encontramos el abogado de
toga al abogado de traje, la diferencia puede resumirse en una imagen.
Un abogado argentino del siglo
XIX podía presentarse ante la Justicia dentro de una tradición en la que la
vestimenta tenía una fuerte carga institucional.
Un abogado argentino del siglo
XXI llega al tribunal con un expediente bajo el brazo, una computadora portátil
o un teléfono celular y un traje.
El contraste es enorme.
Pero hay algo que permanece.
El abogado sigue entrando a una
sala para hablar ante un juez. Sigue exponiendo hechos. Sigue interpretando
normas. Sigue intentando convencer. Sigue defendiendo derechos. Cambió la
vestimenta. Cambió la tecnología. Cambió el procedimiento. Pero no cambió la
esencia de la profesión.
La abogacía es una profesión
llena de símbolos, tal vez por eso resulta tan interesante estudiar la
vestimenta de los abogados.
Porque detrás de una toga, una
peluca o una medalla existe una determinada concepción de la profesión.
La toga española dice: “Estoy
aquí como abogado y represento una función profesional”.
La peluca británica recuerda una
tradición jurídica de siglos.
La toga negra estadounidense
identifica al juez.
La insignia peruana identifica al
miembro de una Orden profesional.
Y la ausencia de toga en la
Argentina también dice algo: Dice que nuestra abogacía evolucionó hacia una
concepción menos ceremonial y más informal de la profesión.
Quizá la mejor conclusión sea
ésta: Durante siglos, el Derecho tuvo una estética propia.
Los tribunales tenían ceremonias.
Los jueces tenían vestimentas. Los abogados tenían distintivos. Las
instituciones tenían símbolos. Algunos países conservaron esas tradiciones. Otros
las abandonaron.
Pero cuando un abogado español se
coloca una toga, cuando un “barrister” inglés acomoda su peluca antes de
ingresar a una audiencia o cuando un abogado peruano exhibe la insignia de su
Colegio, no estamos solamente viendo una prenda.
Estamos viendo historia jurídica
convertida en vestimenta.
Y quizá allí exista una enseñanza
para la abogacía moderna.
Porque en tiempos de expedientes
electrónicos, audiencias virtuales, inteligencia artificial, escritos digitales
y tribunales cada vez más tecnológicos, vale la pena recordar que durante
siglos el abogado entró a una sala de Justicia de una manera muy diferente. Con
un libro, con un expediente, con su palabra y, algunas veces, con una toga
sobre los hombros.
Abogados: traje formal y vestimenta profesional.
Jueces: vestimenta solemne según la jurisdicción.
Peluca: no forma parte de la tradición argentina.
Medallas: existen insignias y distinciones institucionales.
Abogados: traje y vestimenta profesional formal.
Jueces: indumentaria judicial y ceremonial según el acto.
Peluca: no existe una tradición equivalente a la británica.
Medallas: pueden existir insignias y distinciones institucionales.
Abogados: vestimenta profesional formal.
Jueces: vestimenta judicial o solemne en los actos correspondientes.
Peluca: no forma parte de la tradición jurídica paraguaya.
Medallas: existen reconocimientos e insignias de carácter institucional.
Abogados: vestimenta formal.
Jueces: utilizan vestimenta judicial solemne en los tribunales.
Peluca: no pertenece a la tradición chilena.
Medallas: existen símbolos y distinciones institucionales.
Abogados: vestimenta formal y forense.
Jueces: utilizan vestimenta judicial solemne.
Peluca: no pertenece a la tradición peruana.
Medalla o venera: constituye uno de los símbolos tradicionales de la profesión.
Abogados: vestimenta profesional formal.
Jueces: utilizan vestimenta judicial solemne en los contextos establecidos.
Toga: presente en determinados actos y ámbitos judiciales.
Peluca: no forma parte de la tradición colombiana.
Medallas: existen símbolos y distinciones institucionales.
Abogados: traje y vestimenta profesional formal.
Jueces: vestimenta judicial y ceremonial según las circunstancias.
Peluca: no forma parte de la tradición boliviana.
Medallas: existen insignias y símbolos institucionales.
Abogados: vestimenta formal; en determinados actos pueden utilizar indumentaria forense.
Jueces: toga y vestimenta judicial en determinados ámbitos.
Peluca: no forma parte de la tradición brasileña.
Medallas: existen insignias y condecoraciones institucionales.
Abogados: generalmente traje y vestimenta profesional formal.
Jueces: toga en determinados tribunales y actos solemnes.
Peluca: no forma parte de la tradición jurídica mexicana.
Medallas: pueden existir insignias y distinciones institucionales.
Abogados: toga en las actuaciones judiciales en las que corresponde.
Jueces y magistrados: toga e insignias judiciales.
Peluca: no forma parte de la práctica forense española contemporánea.
Medallas: las insignias y condecoraciones tienen especial importancia en los actos solemnes.
Abogados: toga o robe.
Jueces: vestimenta judicial.
Peluca: no constituye una práctica general contemporánea.
Medallas: existen insignias y condecoraciones.
Abogados: toga forense.
Jueces: toga judicial.
Peluca: no forma parte de la tradición italiana contemporánea.
Medallas: existen insignias y distinciones institucionales.
Abogados: toga en el ámbito forense.
Jueces: toga judicial.
Peluca: no forma parte de la tradición alemana.
Medallas: pueden existir distinciones y símbolos institucionales.
Abogados: toga en determinados ámbitos forenses.
Jueces: toga judicial.
Peluca: tradición histórica todavía conservada especialmente en determinados procedimientos y ceremonias.
Medallas: existen insignias y elementos ceremoniales.
Abogados: traje formal.
Jueces: toga negra.
Peluca: no forma parte de la práctica estadounidense moderna.
Medallas: no constituyen un elemento general de la vestimenta profesional cotidiana.
Abogados: vestimenta formal y, en determinadas jurisdicciones, elementos forenses tradicionales.
Jueces: toga judicial.
Peluca: su utilización no es general y depende del ámbito.
Medallas: existen condecoraciones y símbolos institucionales.
Abogados: toga y elementos tradicionales en determinados ámbitos.
Jueces: toga judicial.
Peluca: su utilización depende del tribunal y del procedimiento.
Medallas: existen elementos ceremoniales e institucionales.
Abogados: vestimenta forense con toga en determinados ámbitos.
Jueces: vestimenta judicial.
Peluca: no constituye una práctica general contemporánea.
Medallas: existen símbolos y distinciones institucionales.
Abogados: toga en determinados procedimientos.
Jueces: toga judicial.
Peluca: no constituye actualmente un elemento general.
Medallas: existen distinciones y elementos ceremoniales.
Vestimenta solemne utilizada por abogados, jueces y magistrados en determinados sistemas jurídicos y actos judiciales. Simboliza la función y dignidad de la administración de justicia.
Denominación francesa de la toga o vestimenta profesional utilizada por abogados y magistrados en determinadas actuaciones judiciales.
Elemento tradicional de la indumentaria de jueces y abogados, especialmente asociado al sistema jurídico británico. Su origen se remonta a una antigua moda que terminó convirtiéndose en tradición judicial.
Instrumento utilizado simbólicamente por algunos jueces para llamar al orden, marcar el inicio o la finalización de una audiencia o señalar una decisión. Su imagen se encuentra especialmente asociada a la tradición judicial estadounidense.
En la tradición jurídica argentina, el martillo judicial no constituye un elemento habitual de la práctica forense.
Insignia o medalla profesional que identifica al abogado y simboliza su pertenencia a una institución o corporación jurídica. Tiene especial importancia en algunas tradiciones iberoamericanas.
Distinción o insignia que puede utilizarse en ceremonias y actos solemnes para representar la autoridad, jerarquía o pertenencia institucional.
Emblema que identifica una función, cargo, institución o corporación. En el ámbito jurídico puede formar parte de la vestimenta ceremonial.
Denominación tradicional del abogado del sistema jurídico inglés habilitado para actuar ante los tribunales superiores.
Profesional jurídico del sistema británico dedicado principalmente al asesoramiento, preparación de asuntos y representación de clientes en determinados ámbitos.
Conjunto de prendas y elementos utilizados por los profesionales del Derecho durante determinadas actuaciones judiciales. Su forma depende de la tradición jurídica de cada país.
Conjunto de formas, vestimentas, símbolos y protocolos que acompañan determinados actos de la administración de justicia.
• Universidad de Buenos Aires. La Facultad de Derecho: desde 1814 hasta nuestros días.
• Universidad de Buenos Aires. Materiales históricos sobre la Academia Teórico-Práctica de Jurisprudencia.
• Colegio de Abogados de Lima. Información histórica sobre la venera y las insignias profesionales.
• Consejo General de la Abogacía Española. Información institucional sobre la profesión y tradición forense.
• Consejo General del Poder Judicial de España. Información sobre vestimenta y ceremonial judicial.
• Bar Council of England and Wales. Información sobre barristers, togas y vestimenta forense británica.
• Courts and Tribunals Judiciary – United Kingdom. Información sobre vestimenta y ceremonial judicial.
• Ministère de la Justice – France. Información sobre la tradición y vestimenta judicial francesa.
• Ministero della Giustizia – Italia. Información sobre la organización y tradición judicial italiana.
• Supreme Court of the United States. Información histórica sobre la vestimenta judicial estadounidense.
• Fuentes institucionales y colegios profesionales de América Latina, consultados para la comparación de las tradiciones forenses.

2 comentarios:
A riesgo de parecer "misógino", debo decir que ha omitido el.atuendo con el.que las colegas ejercen la misma profesión. No veo togas ,ni trajes ni trajecitos en tribunales. Su vestimenta es mucho menos rigurosa.aun hoy.
Mucha razon tiene hoy van vestidos como raperos
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